capítulo # 4 un bonito error

IMG_20170427_185717_725Después de aquella larga cita en él consultorio de Sofía, Daniel se dirige a su casa. Al llegar pide que le sirvan un café, cosa que casi nunca hace; pues no suele llegar temprano a casa. Cuando está sentado pensando en que dirá, llega Scarleth y se sienta junto a él. Ambos se ven fijamente mientras él toma un sorbo a su café, que de hecho está muy caliente. El no haya que decir y derrama un poco en la meza, tal vez por nervios o por que se quemó. Claro a mí también me pasaría lo mismo si tuviese a una loca como ella frente a mí. Pero por fortuna no tengo a una loca y tampoco a una mujer sensata a mi lado, así que me encuentro escribiendo este capítulo. Luego de unos segundos él  dice; tenemos que hablar. ¿Cómo es posible que le hayas reclamado a una desconocida? Insultaste a alguien que no conoces y que yo tampoco, tan solo es una profesional ganándose la vida, cosa que tu no haces. Estudiaste para nada. Sabes; ya no estoy visitando a Fanny la psicóloga con la que tanto me celas, cometiste un grave error, Sofía es una profesional en su labor y toda una desconocida para mí. Sin embargo, fuiste a calumniarla sin saber de quien se trataba. Pase una enorme vergüenza y tuve que decirle que tú me celas con tal vez una colega suya o algo así. Para que lograra comprender el mal rato que le hiciste pasar. Tengo suerte que aun quiera darme las siguientes terapias.

Eres un descarado, no mientas ella es la misma tipa que invitaste a cenar cuando aún recibías tus terapias por tu disque trauma. Eres un imbécil. Respondió Scarleth perdiendo el control.

No, no lo soy, y en todo caso prefiero ser un imbécil a un loco maniático como tú, sí que necesitas un psicólogo más que yo. No tengo necesidad de estar a tu lado, quiero el divorcio lo antes posible, esto no tiene solución; Me volverás loco. Más rápido que un parpadeo si continuo a tu lado.

-Respondió Daniel enfurecido por los insultos de su esposa-

¿Y quién no? Si cualquier persona tiene límites con su paciencia. No todo el tiempo somos los hombres los que causamos rupturas en las relaciones. No siempre es así. A decir verdad el mayor porcentaje en fracasos en el hogar es culpa de nosotros. Lo admito, pero si bien es cierto cuando las mujeres son las culpables lo hacen de una manera muy peculiar. De una manera tan rápida, tan eficaz que es imposible un error en cuanto a llevar un plan malévolo se trata. Siempre he dicho que una mujer es más inteligente y es perfecta haciendo algo por venganza, baya que si saben hacer las cosas malas de una forma que ningún hombre aria. Son mucho más inteligentes que los hombres cuando se enfocan a realizar una tarea específica, si ellas dicen lo are así, porque así lo quiero; entonces así será. Nos daríamos cuenta muy tarde. Para ese entonces ellas ya abran logrado su propósito, y sí; estoy hablando justamente de eso que están pensando. “adulterio”

Luego de eso el entro a su habitación, puso llave a la puerta, saco de su maletero el libro que la psicóloga le había regalado, la idea del divorcio no la había tomado tan enserio, hasta que unas horas después cuando apenas iba por el capítulo número ocho, se dio cuenta que su matrimonio se había estancado con una gran distancia entre el cielo y el dolor. pudo notar que al mirar hacia atrás ya no podía ver la magia que un día existió en su hogar, recordó que su relación valía oro en aquel entonces cuando apenas eran novios, pero la rutina, el tiempo, los malos entendidos, los celos, las desmotivaciones. En fin, muchas cosas que desbordan un hogar habían acabado con todo. Que tanto el como ella fueron participes de un fracaso exitoso. Que aunque quisieran ya nada sería igual, pues siempre queda una espina en el lugar de la herida.  Se dio cuenta que cada lagrima fue forjada por largo un largo tiempo.

Era el momento preciso para retirarse, no tenían hijos y ambos estaban bien, en un estatus económico bien alto con los que siempre habían soñado. Tal vez grandes amores esperando por cada uno de ellos en algún lugar. Pero esto es algo que yo estoy pensando, ¿pero y ellos?

Después de un par de horas, el sale de su habitación. Luego de unos instantes se da cuenta que el carro de su esposa no está, ya casi eran las ocho de la noche. Scarleth había salido. ¿Pero a donde se había dirigido? Ella recordó que una vez vio en fotos a Fanny la amiga de su esposo, no podía con la duda, así que decidió acercarse a la casa de Sofía. Quien sabe, como y donde obtuvo la dirección. Como ya dije antes las mujeres son más astutas que los hombres en ese aspecto. Bueno en ese y muchos más, para ser más sincero. En fin; allí estaba rondando los pasajes donde vivía Sofía. Estaba ella en la sala leyendo el libro, se podía apreciar pues estaba muy iluminada toda la zona. Y la sala con cortinas blancas recogidas tenia vista al interior de la casa. Ella percata que hay un carro rojo en frente de su casa, el mismo que estaba a la par de la pareja que discutía aquea noche. Ella sabe que es el carro de uno de los dos. Ella pensó es Daniel, cuando asoma se da cuenta que es Scarleth, lo supo por que pudo notar su rostro y también por la forma en que conducía. Se marchó tan pronto vio que ella se levantó del sofá.

Scarleth no puede aún definir si ella es la tal Fanny, o si realmente se equivocó, en fin ella no paro de averiguar. Al siguiente día mientras su esposo trabajaba ella se enfocó en dar con la tal Fanny, para suerte de ella encuentra el número telefónico en una agenda ya expirada de Daniel. Mientras tanto Sofía por su parte está ahora asustada. No sabe cómo confrontar la situación pues aun las cosas no terminan. Luego de ver a la esposa de su paciente rondando la casa, sabe que las cosas no están  bien como ella pensaba, así que piensa mudarse y dejar de darle las terapias a Daniel, aunque eso no sea tan profesional pero sabe que es lo mejor por su  seguridad.

Sofía llama a su colega Ingrid. La amiga que se encontró el otro día en la galería, estudiaron juntas y se ven muy a menudo. Decide pedir consejos a ella. Necesita desahogarse así que la invita a almorzar, están a tan solo unas calles. Ella sabe que la situación se sale de control y necesita frenar esto de una vez. Cuando llega la hora de almuerzo ella sale y va por su amiga tan rápido como puede, van a un lugar cercano de sus trabajos, Sofía  tenía el menú en sus manos lista para ordenar. Nota que Ingrid saluda a alguien que va saliendo del lugar, ella voltea y se da cuenta que es Daniel. No podía creerlo.

No dice nada, tan solo queda en suspenso. Ordenan la comida pero Sofía aún sigue sin mencionar el tema principal, ella trata de relajarse. Conversan un poco de trabajo. En ese momento hay un silencio, es allí donde Ingrid pregunta a Sofía. ¿Qué es lo que me querías contar? -Hahn claro si-  te explicare todo, es un problema grande el que tengo y nunca me había pasado antes. -Respondió ella algo calmada y pensativa a la vez- ¿oye conoces al muchacho que iba saliendo? al que saludaste hace un momento. -Pregunto Sofía a su amiga- claro Daniel es amigo de mi esposo, van al gimnasio juntos. Baya que el vestido si es pequeño, justamente de el quiero hablarte. ¡Dime querida! -exclamo su amiga- el esta casado. Llego a mi consultorio por unas terapias por que tiene problemas con su mujer, las terapias las quería tomar junto a su esposa. Pero ella no quiso, y ahora entiendo porque. Así que las tomo el solo, resulta que su mujer me acusa de tener una relación con el, en la segunda cita que el tubo conmigo, yo decidí contarle el inconveniente que tuve un día antes con Scarleth, y me explico que ella seguramente se confundió, ella lo cela a él con una psicóloga llamada Fanny. Hasta allí yo tuve un respiro. En fin, ella ha llegado al grado de llegar hasta mi casa a vigilarme pues no pudo creer que yo no soy Fanny, pero esto de la visita Daniel no lo sabe. Se lo comentare en la próxima cita. Esto se ha vuelto un gran error y una desgracia para mí.

Como tú sabrás yo no me meto con hombres casados, el caso es que esto me está asustando porque se supone que Daniel mi paciente hablo con ella anoche, y anoche mismo fue que paso por mi casa. ¿Amiga tu estas segura que ella te visito? Pregunto Ingrid muy sorprendida al escuchar lo que ella comentaba. Si claro que lo estoy, yo a ella la tuve de frente el otro día no pude haberme confundido y el carro es el mismo que yo vi la otra noche mientras ellos discutían. Realmente no sé qué hacer.

Pasaban los minutos mientras Sofía contaba todo de principio a fin a su amiga.

La situación no era nada agradable y cada vez se agravaba más, pues un problema de matrimonio  es un infierno. Imagina ya con tres personas? ¡Ja pobre Sofía! tan bonita vida que llevaba. Pero como dicen por allí; la felicidad viene en pedacitos.

Ingrid decide ayudar a su amiga y hablara del tema con Daniel. Ahora Sofía ya tiene un apoyo y se siente más confiada. Su amiga aconseja que no se mude, que no tiene por qué hacerlo y que tampoco será necesario. Promete ayudar a resolver todo el problema y que todo volverá  a ser como antes. O mejor.

Continuara…

One response to “capítulo # 4 un bonito error

  1. Alejandro Maldonado 4 mayo, 2017 / 12:49 pm

    espero el siguiente capitulo amigo, cuantos son en total?

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