capítulo # 5 un bonito error.

Sábado por la mañana, Scarleth contrata a alguien para que le ayude a dar con Fanny. la duda la estaba matando, no podía con esa espina y estaba muy confusa. No sabía si había cometido un pequeño error. luego de las doce del mediodía ella se encuentra frente al consultorio de la psicóloga, quería ver su rostro para asegurarse si se trataba de la misma mujer de la foto, de ser así; todo lo que había hecho en contra de Sofía no habría servido de nada. Tuvo suerte, pues al pasar un par de minutos Fanny salía de su trabajo. Junto a ella venia un caballero que le ayudaba a bajar los escalones, la tomaba de la mano mientras sonreían. Se veían como una pareja feliz. Esas que raramente se ven hoy en día. Ella pudo apreciar su rostro y se le hiso conocida. Nada estaba concreto en ese momento. Scarleth sale atrás de ellos. Conducían hacia un restaurante que estaba a unas calles del lugar.

-Finalmente conoceré a esa mujer y saldré de la duda. -Pensó-

Mientras ella salía de su enredo, Daniel se encontraba en su oficina donde cada día realizaba su labor, en ese momento el decidió llamar a la psicóloga para pedir disculpas de nuevo.

-hola Sofía, soy Daniel. Llamo para disculparme una vez más- ¿hola que tal Daniel? gusto en escucharte, sé que no es tu culpa y puedo comprender. Respondió ella-

Gracias estoy muy bien, pero aun apenado por la imprudencia de mi esposa, necesito saber si es posible seguir con las siguientes terapias.

Claro que sí, si tú así lo deseas así será. Por mí no hay inconveniente alguno. -respondió su psicóloga- muchas gracias eres tú muy amable, -te lo agradesco- dijo Daniel.

Gracias para esas estamos. -respondió Sofía-

Ella no dijo nada acerca de la visita que le había hecho su esposa aquella noche mientras rondaba por su casa, decidió no comentarle lo ocurrido. Recordó que su amiga le había prometido ayudar. Así que dejo las cosas de esa manera. Luego que se despidieron. Ambos se preparaban para irse a casa.

De alguna manera había algo en la mente de Sofía que no podía despejar, y ella sabía que no era nada relativo al problema. Pero si lo era con Daniel. Últimamente pensaba en él, tal problema había abarcado su vida personal, y por esa razón ella se fue entrando en algo que no debía pero que tampoco podía evitar, era casi imposible que su mente no le bloqueara esos pensamientos. Ella ya no solo pensaba en las citas como psicóloga que ayuda a su paciente, si no; que también recordaba a un hombre apuesto, muy elegante con traje a la medida y muy educado. Ella estaba sola y a pesar que él era un hombre casado, no tenía nada de malo imaginar ciertas cosas. Luego de esa llamada, Daniel pensó en lo mismo. Por qué pensaba en algo más que no fuese terminar las citas y acabar de una vez por todas.

Después de todo su matrimonio no tenía solución. Ambos estaban dejando de lado lo más importante, el problema ya no era el tema principal.

En esa situación lo mejor es dejar dormir al volcán, no vaya ser que explote. entonces todo será un caos. Pero bueno; todo principio tiene un final, el detalle es que no todo final es feliz.

Después  que Scarleth siguió a Fanny pudo comprobar que Sofía no era la mujer que ella pensó. se dio cuenta que no había hecho lo correcto al acusar a alguien sin conocer. Sin embargo, ella siempre fue una persona egocéntrica y no tenía ética para nada. Le daba igual causar problemas. Ella no paro de investigar. Por ese día ya había tenido éxito, pero seguiría hasta llegar con una respuesta. Prácticamente no buscaba nada más que algo que existía solo en su imaginación. La realidad de todo esto, es que su marido por alguna razón nunca le fue infiel, hasta ese día las cosas por esa parte estaban bien, pero sus celos le hacían pensar en lo peor, fue por esa razón la cual ella condujo el matrimonio a la deriva. Por tanto, pensar en un pasado estaba dejando de vivir su presente y su futuro ya no lo estaba forjando. Su marido ya no quería seguir en una relación que no conducía a nada. Ella se había vuelto una lunática que cada mañana no hacía nada más que amargarse la vida.

Al día siguiente; domingo por la tarde, Sofía continuaba con un capítulo más del libro que leía casi todos los días, en ese momento la interrumpió una llamada. Se hubiese imaginado cualquier persona. incluso la loca que un día también llamo mientras ella leía. Pero jamás que fuese Daniel al teléfono, no un domingo y peor aún por motivos personales.

El llamo esa tarde para pedirle una cita, la invito al cine. Cosa que ninguno de ellos pensó llegase a ocurrir.

¿Pero que más daba? El matrimonio de Daniel era un guion con un mal final, Sofía ya tenía problemas y el volcán ya había despertado.

Hola Sofia, disculpa que llame un domingo, ya sé que no son horas laborales. Pero llamo para invitarte al cine. Pueda que suene atrevido, pero me gustaría que me acompañes.

Dijo Daniel. -Al otro lado del teléfono-

-Daniel, yo no puedo aceptar tu invitación- Respondió ella. Estaba sorprendida, tanto que se levantó de su silla derramando un vaso con agua,  mojo el libro sin darse cuenta.

Yo sé que esto no está bien, pero es algo que quiero hacer. -Además me voy a divorciar-

-Respondía Daniel algo nervioso-

Sofía no decía nada, estaba nerviosa también. y no era para menos. Aquel mal pensamiento de Scarleth se estaba haciendo realidad, sin que nadie se diera cuenta- las cosas se salían cada vez más de control.

Está bien. Aceptare aun sabiendo que esto está mal; Pero hablaremos solo de tu problema- ¿está bien? -Pregunto ella luego de sugerir. -Si claro- dijo él.

¡Pero vamos! ¿Quién va al cine a conversar de problemas psicológicos?

Luego de quedar en acuerdo en el lugar y horario, Sofía seguía nerviosa. preguntándose en que pensaba cuando acepto la propuesta, pero era muy tarde. Ya se había comprometido,  no estaba obligada a nada, y aun así no se retractó, muy en el fondo ella quería verlo. Ella sabía que  la necesidad era más que la de querer ayudar. Por otra parte, Daniel sabía que su matrimonio ya no tenía sentido, por más que hiciera todo bien, él nunca le había sido infiel a su esposa. Pero invitar al cine a alguien que no era su mujer tampoco era un delito. también se daba cuenta que estaba poniendo en juego su reputación y más sabiendo que las falsas acusaciones estaban a punto de convertirse en un hecho real.

Esto continuara…

 

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